06/06/2008
Al finalizar la mesa redonda sobre la Transición, organizada por el Consorcio para el Bicentenario de la Constitución 1812, en la que participamos Miguel Ángel Aguilar, José Oneto y yo (los tres somos veteranos del diario Madrid), fuimos a celebrarlo en un magnífico restaurante situado en la plaza de la catedral de Cádiz.
Esa noche, como tantas otras, Aguilar estuvo sembrado y a medida que contaba divertidas anécdotas sobre los protagonistas de aquella época, una de nuestras anfitrionas preguntaba: “Por cierto, ese fulano está en paradero desconocido: ¿Ha muerto?”. “Ese sí o ese no”, le íbamos respondiendo cada vez que repetía la pregunta. La mayoría de los aludidos ya no estaban, pero los supervivientes con buena salud, a pesar de su avanzada edad, habían decidido retirarse por completo de la vida pública y vivían de una gozosa jubilación.
Nativel Preciado|Tal como somos
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