Todos los elementos recuperados, que suman un total de 178, cuentan con una sencilla señalización y, en casos, con información básica que permite a los visitantes conocer pormenores del elemento tales como fechas de construcción, usos y componentes.
La limpieza y acondicionamiento de los grandes recorridos o de sus singularidades ha conllevado la creación de dos cuadrillas, ampliando así las posibilidades laborales en la zona.
El GR-14 cuenta con merenderos y están puntualmente señalizado, donde los caminantes pueden reponer fuerzas y descansar. Además, estos grandes recorridos han dado pie a distintas publicaciones, disponibles en la Casa del Parque, así como un Cuaderno del Viajero, que puede ser utilizado por los excursionistas de estas travesías como acreditación de haber realizado parte o todo el recorrido.
Inicia su trayecto zamorano en la comarca toresana, proporcionando a los viajeros el panorámico campo de una vega a la que los agricultores tratan de imprimir la máxima feracidad para sobrevivir en un tablero de cupos e incertidumbres sobre la producción. El humo de la azucarera, en Toro, desvela cuál es uno de los cultivos elegidos en la zona. Prosigue por Zamora, donde el Duero es una elegancia, más por el paisaje que recorre que por la calidad del agua que transporta.
En la orografía sayaguesa, la Senda del Duero pasa a convertirse en un recorrido de aventura y de fantasías sin respiro porque todo el ecosistema es una vitalidad de seres o una extensión de arboledas o descampados donde pastan los ganados.
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J. A. GARCÍA Lunes 9 de junio de 2008




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