El barril del petróleo ya llegó al récord de los u$s139 y a fin de mes el crudo podría costar 150. ¿Por qué la madre de los combustibles sube tan rápido? ¿Se está realmente acabando? ¿Quiénes controlan el precio?
Guerras, hambrunas, inflación, depresiones colectivas. Como nunca antes en la Historia, el petróleo tiene en vilo a la población mundial. La cotización del barril de crudo, según la prestigiosa consultora norteamericana Morgan Stanley, podría tocar el techo de los 150 dólares, barrera que fácilmente podría llegar a los 200 en noviembre, en opinión de otros especialistas de Wall Street.

El futuro llegó: en 2001, el precio del barril no superaba los 30 dólares. Es decir, se quintuplicó en siete años. ¿Cómo llego a ocurrir esto?

Las reservas que hay en el mundo, descubiertas y no descubiertas (se habla de inagotables yacimientos bajo el mar), son todo un misterio. La especulación en los mercados mandan y las opiniones son diversas. Por ejemplo, que los gobiernos árabes de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) no inyectan (o esconden parte de sus declaraciones) más del 40% del volumen mundial que insertan. No quieren que se inunde el mercado y que bajen los precios.

Pese a los avances tecnológicos y los nuevos descubrimientos, desde 2006, cuando se extrajeron 84,8 millones de barriles al día, el volumen succionado no aumentó. Toda una señal.

Una porción de la respuesta al interrogante la tienen los mismos miembros de la OPEP, dado que éstos sólo pondrán más petróleo en el mercado cuando se garantice una mayor rentabilidad. La imparable inflación en el transporte a escala global, que subió a su vez el precio de los alimentos, parece no ser una problemática central en el Golfo Pérsico.

El ingreso de China e India como grandes demandantes de recursos energéticos creo un hipotético cuadro de faltante, lo que motivó, a su vez, la suba del barril de crudo. Ley de mercado: a una supuesta menor oferta y una acelerada demanda, suben los precios.

Por supuesto, Europa y Estados Unidos también consumen cada vez más. Las megalópolis superpobladas de coches aportaron al imaginario colectivo la idea de que se demanda más energía de la que se puede generar, aunque los expertos no se ponen de acuerdo en ese sentido.

De los 84 millones de barriles que se generan a diario hoy en el planeta, los yacimientos de Ghawar, en Arabia Saudita (aliado de EE.UU.), representan el 6%. Estos pozos situados en pleno desierto pueden desestabilizar el suministro mundial de petróleo, según explica la revista El País Semanal.

Casualmente, el prestigioso diario madrileño posee, en su edición de hoy, 14 textos que incluyen el término "petróleo". Ni Madonna ni Cristiano Ronaldo tienen tanta prensa como el "oro negro".

Otro punto al que se debe prestar atención es el costo de la extracción. En Venezuela, un exportador nato de crudo a EE.UU. y América Latina, el precio trabajo/hora es el doble que Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Kuwait o Irak. El tipo de terreno donde se sitúan los yacimientos es determinante: no son los mismos recursos los que se requieren para romper la piedra rocosa que la piedra arenosa.

Como las naciones árabes no incrementan su exportación, las potencias compran a otros productores, como Nigeria, Venezuela y ahora, Brasil, que se "encontró" con pozos debajo del agua. Al parecer, apostaron a una coyuntura más rentable para enseñarles sus joyas al mundo. Así todo funciona en el mercado.

Las proyecciones hacia futuro son, en su mayoría, pesimistas. El mundo entraría en una escasez extrema hacia el 2025. El transporte se verá muy afectado, con todas las consecuencias económicas que esto acarreará (ya son más que visibles). Sin embargo, los especialistas adelantan que la psicosis llegará mucho antes.

Por Diego Gueler (Infobae.com)