¿Puede alguien pagar sólo 500 euros al mes y sin Seguridad Social a la persona que cuida de su padre enfermo las veinticuatro horas? La respuesta es sí y no es un caso aislado. Las condiciones laborales de las trabajadoras del servicio doméstico dejan, en general, mucho que desear. Los mayores abusos se cometen con mujeres inmigrantes, con grandes necesidades y poca información. Desde abril del pasado año, Cáritas tiene en marcha un programa pionero que pone en contacto a empleadas y empleadores con la meta de lograr contratos «dignos». En este tiempo, ha logrado cerrar medio millar de pactos laborales supervisados, reveló Ainhoa Martín, la trabajadora social responsable del plan Lan Bila.
Cáritas gestiona desde hace una década una bolsa de trabajo con las personas en riesgo de exclusión que piden auxilio a la organización humanitaria. En los últimos años, sus responsables habían percibido que en lo referente a las tareas del hogar -limpieza o cuidado de niños y mayores- «no había una pauta, se daban situaciones muy injustas». «Había que crear un mercado laboral normalizado, que facilitase la inserción de estas personas».
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El Correo Digital
13.06.08 - ROSA CANCHO. VITORIA