Qué es el Ictus cerebral o ataque cerebral?
Los accidentes cerebrovasculares o ictus (trombosis o derrame cerebral, antiguamente llamado apoplejía) están causados por un trastorno de la circulación cerebral que ocasiona una alteración transitoria o definitiva del funcionamiento de una o varias partes del encéfalo.

Es un problema frecuente en las sociedades avanzadas, en las que el accidente cerebrovascular agudo es la tercera causa de muerte, y la primera causa de invalidez en los adultos, especialmente en personas de más de 65 años.

Las células nerviosas del cerebro necesitan un suministro constante de oxígeno y azúcar (glucosa), transportados por la sangre. La falta de oxígeno debida a una falta de riego en una zona del cerebro provoca la isquemia de dicha zona. Si la falta de riego se mantiene en el tiempo, las células nerviosas se mueren y se produce el infarto cerebral.

La falta de riego en el cerebro se puede producir por varias razones: que un coágulo de sangre obstruya las arterias del cuello que llevan la sangre al cerebro o alguna arteria del cerebro, o porque se rompa una arteria.

El encéfalo es el órgano de nuestro cuerpo que controla los movimientos, las sensaciones, el pensamiento. Por ello, al sufrir una isquemia o un infarto, aparecen variados síntomas como alteraciones en la sensibilidad (olfato, gusto, tacto, oído), en los movimientos (andar, hablar, coger cosas…), o síntomas psiquiátricos. Si la lesión se produce en el lado derecho del cerebro, los síntomas aparecerán en el lado izquierdo del cuerpo. Si se afecta el lado izquierdo del cerebro, los síntomas aparecerán en el lado derecho del cuerpo.

Los efectos de un accidente cerebrovascular pueden ser leves o graves, pasajeros o permanentes. Algunos pacientes se restablecen completamente en cuestión de días, mientras que a otros les quedan secuelas que exigen rehabilitación y, a veces, nunca se superan.

Los factores que determinan la gravedad de un accidente cerebrovascular y de sus secuelas son:

  • la zona del encéfalo afectada,
  • la extensión de la zona isquémica o infartada,
  • la rapidez con la que logra restablecer el riego sanguíneo en las zonas lesionadas,
  • la capacidad de las zonas intactas del cerebro de suplir o compensar las funciones de las zonas lesionadas.

El ictus es una urgencia médica que requiere una intervención inmediata para realizar el diagnóstico y tratamiento. La isquemia (falta de riego) tarda varias horas en desarrollarse y este tiempo supone una oportunidad para evitar o minimizar el daño cerebral. Cada minuto es importante. Cuanto más tiempo dure la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, mayor será el daño.

Los estudios han demostrado que si en las 6-12 primeras horas se instaura el tratamiento adecuado, se reduce el área del encéfalo afectada y se reducen las secuelas y la mortalidad por ictus.

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Más información en....

http://www.fisterra.com/Salud/index.asp

http://www.sen.es/pdf/2007/codigo_ictus.pdf

http://es.youtube.com/watch?v=JypfUeJjkEw&feature=related

http://es.youtube.com/watch?v=Lcv8gZrj4tY&feature=related