La desaceleración económica pone a prueba los sectores nacidos a partir de 1993
Durante la colonización de América Latina, el contagio de una insignificante gripe solía diezmar con saña la población indígena. La falta de defensas de los nativos a las enfermedades traídas de Europa era mortal de necesidad. Con el paso de varias generaciones, el virus perdió poder destructivo ya que el cuerpo había generado mecanismos de protección tras aprender del pasado. La economía mundial sufre hoy día algo más severo que una gripe, con el agravante de que desde 1993 no se vivía una situación similar. Es decir, a lo largo de los últimos 15 años se ha disfrutado de un periodo de bonanza tan sólo alterado en parte por el pinchazo de la burbuja tecnológica. Durante el largo periodo de crecimiento han florecido negocios que sólo conocen las mieles de las vacas gordas. Les llega pues su primera crisis. ¿Sufrirán como los indígenas?
"Han sido muchos años de crecimiento en el consumo gracias a la facilidad para financiarse. Sin embargo, la capacidad de endeudamiento se ha restringido y algunos negocios tendrán que superar la prueba de vivir con una financiación no tan accesible", advierten los expertos de Citigroup. Telefonía móvil, Internet, aerolíneas de bajo coste y clínicas de cirugía estética son algunos de los sectores que el banco de inversión identifica como vírgenes ante una desaceleración.
Aunque no hay dos crisis económicas iguales, los sectores más tradicionales tienen la ventaja de poder echar un vistazo al retrovisor y ver qué hicieron durante situaciones similares en el pasado. "Los negocios más nuevos no lo tienen tan fácil porque les falta esa experiencia previa", reconoce Josep María Sayeras, profesor de Economía de Esade. "Bancos o constructoras pueden recordar cuál fue el impacto de la crisis de 1993, dónde recortaros gastos o qué líneas de negocio abrieron. Actividades más recientes como la telefonía móvil no lo tienen tan fácil. ¿Deben bajar precios? ¿Cómo generar nuevas fuentes de ingresos? Son algunas dudas a resolver", añade Sayeras.
La tecnología es una de las actividades que deberá pasar la prueba de la primera vez. En el arranque de la década de los noventa, los teléfonos móviles eran auténticos mamotretos destinados sólo al mundo de los negocios. En cambio, ahora su penetración en los países occidentales supera el 100% de la población. Por su parte, Internet no existía en la forma en que se conoce actualmente. Hoy, la Red ha transformado la forma de comunicarse, informarse y ha desafiado a las plataformas de comercio tradicionales.
Tras años de fuerte crecimiento, los primeros síntomas de alarma suenan en el área tecnológica. Las ventas de móviles en Europa occidental, por ejemplo, han registrado en el arranque de 2008 la primera caída trimestral desde 2001, año en el que comenzaron a realizarse estadísticas fiables. Otro dato que habla de ralentización en el consumo se observa al analizar las cuentas de Telefónica: el número de minutos de uso de móvil de sus clientes en España de enero a marzo fue un 5,6% menor que en 2007.
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