El aumento constante de la esperanza de vida -en mujeres de 75,5 años y en hombres de 68- hace que la imagen de nosotros mismos no siempre concuerde con la edad que figura en el Documento de Identidad. La amplitud mental hace que hoy nos veamos con 10 años menos...
¿Cuantas veces escuchamos “a su edad yo no hacia esas cosas”? El avance la tecnología en todos los aspectos, pero sobre todo en el área de la medicina, hizo que la actualidad encuentre a personas con mayor amplitud en sus perspectivas de vida.
Los 580 millones de personas mayores de 60 años, que viven sobre el planeta, viven de manera diferente, se sienten más jóvenes y se rehúsan a ser tratados como la clase “pasiva”.
Según un estudio realizado por investigadores Británicos, la diferencia entre la edad biológica y mental, se ha ampliado considerablemente en los últimos años. La idolatrización de personajes como Eric Clapton, Mick Jagger, Leon Gieco, Charly Garcia o Bob Dylan, así como los miles de adultos que siguen estudiando o realizando actividades de todo tipo, demuestra que el superar los 50 años, ya no es sinónimo de vejez, en el sentido despectivo de la palabra.
De alguna manera, con los cambios sociales iniciados el siglo pasado, se ha roto uno de los estereotipos más fuertes jamás conocidos: El anciano de pantuflas y pipa, disfrutando de la inactividad.
Al analizar este presente, las personas mayores de 50, ocupan un rol mucho más activo en la sociedad, aunque muchos sectores regresivos todavía no se hayan dado cuenta. La exclusión laboral todavía sigue aquejando a la “tercera edad”, aunque la conciencia iniciada en Europa y Estados Unidos (según los estudios mencionados), vaya incrementando la sensación de que el límite biológico, sea infundado.

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