Desde que las entidades bancarias empezaran a contraer el flujo, la contratación de estos productos de elevado coste ha aumentado hasta un 14%.
La obturación del grifo crediticio ha disparado el interés por los llamados préstamos fáciles, rápidos o exprés. En los últimos meses, los canales alternativos de financiación y los acuerdos entre particulares están viviendo un imparable resurgir. Ante esta situación, lo más adecuado es no precipitarse y valorar la posible contratación con calma. Los tipos de interés que acompañan a estos préstamos rápidos son mucho más altos que los tradicionales y pueden conducir a un endeudamiento del que no es fácil salir.
Cubrir agujeros
- Imagen: Tim Mansfield -
Trabajadores que han perdido su empleo, pymes con dificultades... en definitiva, quien no puede acceder a la financiación y se ve obligado a buscar alternativas se ha sentido tentado por las facilidades que ofrecen estos productos financieros de elevado coste. Las entidades que los conceden imponen los intereses más altos del mercado, y un crédito rápido puede estar referenciado a un 20% o 30%, frente al 8% o 12% que ofrecen los bancos y cajas de ahorros. A cambio, el dinero se obtiene casi de inmediato, aunque no en las 24 ó 48 horas que se anuncian, sino una vez aceptada la solicitud, lo que puede llevar hasta dos semanas. Casi un 8% de la población recurre en condiciones normales a este tipo de préstamos, pero desde que las entidades bancarias empezaran a contraer el flujo, se ha elevado hasta un 14%..
Fuente: 
http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/finanzas/2009/07/30/186922.php
Por MARTA MOLINA
Fecha de publicación: 30 de julio de 2009



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